Cómo se desperdician los alimentos en el supermercado

Incluso factores insignificantes se vuelven decisivos: la estética del embalaje, la fecha de caducidad corta o incluso una mala gestión del inventario.

desperdicio de comida en el supermercado

El supermercado es el reino colectivo, donde todos somos testigos de primera mano, del desperdicio de alimentos . Las estadísticas no reflejan la magnitud total de este escándalo, aunque según un estudio de la FAO, asciende a 222 millones de toneladas anuales. Todos estos productos siguen siendo perfectamente comestibles.

Pero ¿de dónde proviene el desperdicio de alimentos en los supermercados? ¿Y cómo se puede eliminar?

Comida no vendida

La primera categoría de alimentos desperdiciados son los productos frescos como frutas, verduras, carne y pescado, que tienen una vida útil corta y pueden desecharse y terminar en la basura si no se venden a tiempo.

Defectos estéticos

Algunos productos que no cumplen con los estándares estéticos (por ejemplo, frutas con magulladuras o verduras ligeramente marchitas) suelen desecharse, incluso si aún son comestibles. Además, investigaciones científicas a distintos niveles confirman la popular teoría de que "lo feo es bueno", que afirma que las frutas y verduras siempre son más sabrosas cuando no son estéticamente perfectas. Una manzana con la piel agrietada y achatada sin duda tiene más sabor, menos agua y más vitaminas que una redonda y brillante. Lo mismo ocurre con los plátanos cuando su piel está cubierta de manchas marrones, lo que indica que están en su punto óptimo de maduración.

Gestión incorrecta del inventario

Si los supermercados no pronostican correctamente la demanda, pueden acabar con un exceso de alimentos que no se venden. Y de ahí, solo hay un paso al basurero.

Embalaje dañado o próximo a caducar

Los productos que tienen el embalaje roto o que están próximos a su fecha de caducidad suelen desecharse.

Cómo reducir el desperdicio de alimentos en los supermercados

Hay tres enfoques posibles. El primero: facilitar la labor de los supermercados para donar productos desechados a organizaciones, como organizaciones de voluntariado, que apoyan a familias necesitadas. En Italia, hemos avanzado significativamente en este ámbito y contamos con una legislación que simplifica enormemente estas donaciones, que antes eran casi imposibles. En cuanto a las organizaciones, destacamos la más grande y extendida en Italia: el Banco de Alimentos, presente en todas las regiones.

Un segundo punto se refiere a la responsabilidad del consumidor: el desperdicio en los supermercados también se puede evitar comprando con inteligencia, con unas sencillas medidas. Por último, los supermercados deberían poder ofrecer sus sobras a precios reducidos todos los días. Esto solo ocurre esporádicamente (en algunas tiendas, por ejemplo, el pan del día anterior se vende con un 50 % de descuento) y no cubre una amplia gama de productos. 

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