El personaje típico es reconocible a simple vista. Se acerca con expresión triste, cabeza gacha, mirada perdida, sin rastro de sonrisa, y lanza su lamento implacable. Un arrepentimiento multiplicado por x, que no admite respuesta, consejo ni compasión, sino que simplemente busca desahogarse y te considera prácticamente un basurero (sus tristes pensamientos autorreferenciales).
Una vez identificado tu potencial adversario, no te queda más remedio que evitarlo. Ninguno de los dos puede hacer nada, y el único efecto de tu debilidad, si decides escuchar sus quejas, es contagioso. Tu estado de ánimo cambiará, te sentirás agotado, te dejarás llevar por el pesimismo, normalizando su impacto devastador, y experimentarás una sensación de inquietud mezclada con ira. Y no le serás de ninguna utilidad a la persona que te acaba de morder con sus quejas, porque de todos modos no te hará caso.
El efecto contagioso que se produce cuando quienes hacen de la queja su sello lingüístico no requiere una confirmación científica particular, aunque se trate de una actitud muy extendida.
- Los humanos tienen una tendencia natural a reflejar las emociones de los demás, un fenómeno llamado contagio emocionalCuando alguien se queja constantemente, las emociones negativas (frustración, ira, tristeza) también pueden "transmitirse" al oyente.
- Esto ocurre tanto a nivel psicológico como neurológico: El cerebro activa circuitos similares a los de alguien que está experimentando directamente la emoción. Por cierto, quejarse constantemente también puede reducir la tendencia a buscar solucionesAl escuchar únicamente problemas y frustraciones, la mente tiende a centrarse en las dificultades en lugar de en las posibles acciones.
En 2009, Nicholas A. Christakis, médico, y James H. Fowler, investigador social, publicaron un libro titulado Conectados: El sorprendente poder de nuestras redes sociales y cómo dan forma a nuestras vidas. (traducido al italiano con el título Conectados: El sorprendente poder de nuestras redes sociales y cómo afectan nuestras vidas., y publicado por Sperling y Kupfer). Con este texto lograron demostrar cómo circula el contagio emocional, que comienza precisamente con personas que se quejan constantemente y luego se propaga a través de las redes sociales. Sin una salida constructiva, porque todos sabemos bien, incluso por experiencia práctica, que Quejarse es una de las cosas más inútiles que puedes hacer..
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