En materia de medio ambiente, los italianos van por un lado, mientras que la política va por otro. Todo lo contrario.
Tres de cada cuatro italianos están dispuestos a cambiar su estilo de vida hacia la sostenibilidad. O ya lo han hecho. Sin embargo, la administración pública ni siquiera cumple con la ley que exige que al menos la mitad de sus compras sean ecológicas.




















