Las guerras en curso, más numerosas que nunca desde el final de la Segunda Guerra Mundial, no solo siembran muerte y destrucción. Algunas personas se benefician, y mucho: por ejemplo, la industria armamentística, que nunca había tenido tanto éxito comercial, ni en América ni en Europa, como en este período.
Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, las 100 mayores empresas armamentísticas del mundo alcanzaron una facturación récord de aproximadamente 100 millones de euros en 2024. 679 millones, subido por 5,9% en comparación con el año anterior. Esta tendencia se consolidó aún más en 2025 y 2026, como lo demuestran dos ejemplos, uno en América y otro en Europa.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump tiene la intención de solicitar 1.500 billones de dólares adicionales en compras de armas. En Europa, el grupo alemán Rheinmetall ha visto su facturación casi duplicarse en 2025 en comparación con unos años anteriores (antes del auge vinculado a la guerra en Ucrania y un aumento del gasto de la OTAN: más de 10 millones de euros al año, con beneficios que rondan el 30 por ciento de la facturación.
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