Las Labubu son consideradas las muñecas más vendidas y más buscadas del mundo, con una tendencia global que ahora se está extendiendo por todas partes, en Asia, América del Norte y Europa, y con largas colas en las tiendas de consumidores esperando los nuevos lanzamientos.
Este éxito se basa en dos factores, ambos altamente insostenibles. En primer lugar, las marionetas creadas por el ilustrador de Hong Kong. Kasing pulmón y productos de la empresa china pop mart, han conquistado las redes sociales (especialmente TikTok e Instagram), donde los usuarios hacen vídeos de Unboxing y exhiben sus colecciones con muchísimas visualizaciones. El hashtag #Labubu ha acumulado miles de millones de visualizaciones en plataformas como TikTok, y celebridades de todo el mundo los han incluido en su contenido, contribuyendo a su popularidad internacional. En resumen, más que la innovación y la creatividad, los consumidores globales han premiado la viralidad de las campañas de marketing.
Se vende principalmente en caja ciega, cajas cerradas donde no sabes qué personaje te tocará hasta que la abres, haciendo del coleccionismo una "caza de la pieza rara", los Labubu se producen en cientos de variantes con figuras y personajes coleccionables como base, con un diseño entre los kawaii (lindo) y el espeluznante (divertido-espeluznante), a menudo con orejas puntiagudas, dientes afilados y ojos grandes, que representan criaturas del mundo imaginario llamado Los monstruos.
Pero el segundo aspecto detrás del éxito de Labubu Es decididamente más inquietante y afecta directamente las políticas de producción de estas muñecas, que permiten precios bajos y, por lo tanto, precios de mercado muy populares, en virtud de una condición específica: la explotación masiva del trabajo infantil. Según el informe de campo realizado por la ONG China Labor Watch (CLW), en muchas fábricas que producen Labubu, Hay trabajadores menores de entre 16 y 17 años, mal pagados, privados de derechos básicos (ante todo, la seguridad), con jornadas de trabajo que superan las 17 horas diarias. Los empleados afirmaron haber firmado... contratos incompletos o “en blanco”, sin comprender completamente los términos, el salario o las condiciones.
La empresa pop mart, que aspira a alcanzar unos ingresos anuales de aproximadamente 2,4 millones de euros a través de sus filiales Labubu, ha declarado que se toma muy en serio el bienestar de los trabajadores de su cadena de suministro, realiza auditorías periódicas a sus proveedores e investiga las denuncias para tomar medidas correctivas si es necesario. Esta defensa oficial es tan banal como inútil y retórica.
Fuente de la imagen: POP MART/Facebook
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