Hay cosas que solemos hacer con nuestro perro, incluso con un cariño ingenuo, pero que él valora muy negativamente e incluso puede irritarlo. Mirarlo a los ojos y sonreír es una actitud que el perro puede interpretar como una amenaza. ¡Qué gesto tan cariñoso! Al igual que las caricias que solemos dar a los niños, solo molestan a los perros. Si paseamos a nuestro perro con una correa demasiado corta, lo estamos torturando, y seguir las tendencias caninas que constantemente promocionan artículos nuevos e inútiles es simplemente un desperdicio de dinero.
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Trátalo como a una marioneta
La tentación siempre es fuerte: bajo la apariencia de mimos, convertimos a nuestro perro en un juguete, una marioneta. Abrazos, besos, caricias por todas partes. Casi siempre, el perro no reacciona y soporta estas caricias, mostrando solo signos de molestia e incomodidad (girar la cabeza, ponerse rígido, bostezar, lamerse la nariz) que nos dejan indiferentes. Un ejemplo típico es acariciarle la cabeza, algo que los perros casi nunca disfrutan. Si no quieres rendirte, al menos intenta esta prueba rápida: acaricia suavemente al perro y luego retira la mano; si regresa, significa que lo agradece y puedes continuar. De lo contrario, detente.
Míralo a los ojos y sonríe.
Otro enfoque erróneo y molesto, desde la perspectiva de un perro, es mirarlo fijamente a los ojos, sonreírle y abrazarlo de frente. Para nosotros, estos son gestos normales y cariñosos, pero los perros podrían interpretarlos de otra manera, como una amenaza. ¿Alguna vez has visto a un perro sonreír para demostrar afecto? Si enseña los dientes, incluso podría amenazarte. Por lo tanto, lo mejor que puedes hacer, para respetar su lenguaje y su forma particular de comunicarse, es esperar a que él se acerque a ti, y no al revés.
Abrázalo como si fuera un niño.
Para nosotros, un abrazo es un gesto amistoso y cariñoso; para un perro, puede ser el preludio de una amenaza e incluso una forma de bloquear sus movimientos y reducir sus vías de escape. Abrazar es una señal antinatural para los perros (y esto también debe explicarse a los niños), y si abusamos de ello, podemos incluso provocar la reacción contraria (como una mordida). Otro error que debemos evitar: acercar demasiado nuestra cara a la suya. Este gesto lo interpreta el perro como un acto de hostilidad.
Mantén la correa corta.
Il guinzaglio Es necesario y a veces (cuando entramos en un bar o un lugar público) indispensable. Pero, ¿por qué torturar a tu perro durante un paseo con una correa corta? Esto le transmite ansiedad y estrés, y le pide que se relaje libremente, olfateando donde le plazca, una actitud que para los perros también es una forma de interacción social. Recuerda que los perros usan su nariz como nosotros usamos nuestros ojos: ven el mundo y construyen relaciones a través del olfato. Y la correa no es un instrumento de castigo, sino que sirve para fortalecer la confianza entre el perro y su dueño. Hablando de olfato, considerando la sensibilidad del perro a este sentido, no hagas nada imprudente como poner ambientador donde duerme: lo estás agrediendo.
No respetar su rutina
Los perros son animales que se adaptan fácilmente a sus rutinas y son mucho menos propensos a comportamientos impredecibles que los humanos. Respeta el estilo de vida de tu perro: debe comer a horas regulares, salir a hacer sus necesidades a tiempo, hacer ejercicio al aire libre (especialmente ciertas razas) y tener el tiempo necesario para descansar.
Dejarlo solo durante demasiado tiempo
Sin caer en la trampa de los dueños que ya no salen de casa ni viajan para evitar dejar a sus perros solos, ten siempre cuidado de que tu perro no caiga en la soledad. Los perros son animales sociales, acostumbrados a vivir en grupo y listos para vivir intensamente su relación especial con sus dueños. Ten esto en cuenta al decidir traer un perro a casa. Algunos perros, al quedarse solos durante demasiado tiempo, incluso desarrollan un trastorno de estrés específico conocido como "ansiedad por separación" y pueden tener reacciones totalmente inesperadas. Pueden destrozar objetos, ensuciar la casa o intentar escaparse.
Hacer que se encuentre con perros o personas indeseables
Por el contrario, comparado con el comportamiento anterior, es un error obligar a un perro a interactuar con otros perros o personas no deseadas. Los perros, al igual que nosotros, no son todos iguales; tienen preferencias y aversiones, e incluso pueden mostrar una clara hostilidad si se les obliga a participar en encuentros indeseados. Este comportamiento, bastante absurdo, es pura maldad, y el perro lo interpreta como tal.
Sentir tensión y miedo hacia él
Salvo en situaciones muy excepcionales, no debes estar tenso, nervioso ni temeroso con tu perro: él lee nuestro lenguaje corporal y lo interpreta como una señal negativa, como si "algo anduviera mal". De esta forma, simplemente le transmites tu estado de ánimo negativo al perro y lo pones en una espiral de incomodidad. Si no estás en el estado de ánimo adecuado, evitar el contacto con el perro (lo mismo ocurre en los momentos de aburrimiento), y más bien consiéntelo cuando regreses después de un período de ausencia, complaciendo sus celebraciones y su deseo de jugar.
Gritar
El perro necesita disciplina, reglas y hábitos. Gritarle cuando hace algo que no sigue este patrón es inútil y contraproducente: el perro, al captar el tono de voz y no el significado de las palabras, interpreta el grito como una invitación a excitarse o una amenaza. En cualquier caso, no comprenderá su error y no se volverá más obediente. Lo que sí funciona es un tono de voz tranquilo y firme, y algunas recompensas cuando aprende un comportamiento, como dejar de hacer sus necesidades dentro de la casa.
Persiguiendo la moda canina
La industria de las mascotas no conoce límites y se aprovecha de cualquier debilidad de los dueños para especular y ofrecer compras innecesarias que suponen un desperdicio de dinero. Todo el catálogo de la perro de moda, La ropa (a menudo de lujo) y los accesorios pueden considerarse una suma de gastos innecesarios. Abrigos, suéteres, sudaderas e incluso sombreros y zapatos, Son objetos, aplicados al perro, que rozan lo ridículo.
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