En Japón, el reciclaje es un ritual colectivo.

Los vecinos colaboran con los trabajadores municipales: preparan el punto de recogida y limpian la zona. Además, realizan sus propios controles.

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En Japón, la separación de residuos no es solo un objetivo y una tarea de las administraciones municipales, sino que implica una colaboración estrecha y constante entre los operadores y los residentes.  

En particular, los ciudadanos se organizan en cada barrio en asociaciones llamadas chōnaikai, que se ocupan específicamente de la seguridad y organizan, en colaboración con los operadores municipales, la separación de residuos. Mientras que en Japón, y esto es una ventaja estética y funcional para sus ciudades, No hay papeleras, contenedores y cubos de basura. 

En particular, los residentes, a través de sus asociaciones: 

  • Preparan el punto de recogida: retiran las redes, jaulas o cubiertas antianimales (especialmente contra cuervos y gatos) antes del día de la recogida.
  • Supervisan el cumplimiento de las normas.: comprueban que las bolsas se coloquen el día correcto y que los residuos se separen correctamente (a veces de forma informal, a veces siguiendo listas municipales).
  • Informan de erroresSi una bolsa no cumple con los requisitos (por ejemplo, si contiene plástico mezclado con residuos combustibles), se puede dejar allí con una etiqueta de "no conforme" o se puede informar al propietario.
  • Limpiar la zonaDespués de que pasa el camión o durante el día, algunos residentes se encargan de mantener el espacio limpio.
  • Gestión de turnosEn muchos barrios existe un sistema de rotación (para familias o condominios) para "supervisar" el punto de recogida en los días correspondientes.
  • Prevención del abandono ilegal: Se aseguran de que nadie deje basura fuera del horario de atención ni materiales no autorizados.

En Japón, la separación de residuos se realiza en días y horarios preestablecidos, con gran orden y disciplina, gracias en parte a la cooperación de los vecinos, quienes, entre otras cosas, almacenan sus residuos hasta el día designado para la recogida puerta a puerta en su barrio. El resultado: ni rastro de basura en el suelo, ausencia de caos y una tasa de separación de residuos superior al 80 % en todas partes. 

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