El 40 por ciento de los estudiantes ni siquiera participa en una excursión escolar.

No solo por los altos costos. Los propios estudiantes lo consideran una pérdida de tiempo. Y los profesores se están jubilando.

Importancia de los viajes escolares, mal mantenimiento de los autobuses, riesgos para los estudiantes
Incluso las excursiones escolares se han convertido en un lujo (con un coste medio de 420 € por familia), y, al mismo tiempo, los profesores se niegan a acompañar a los niños. Demasiada responsabilidad, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sin ninguna recompensa económica, ni siquiera un euro por horas extras.
Resultado: Según el Observatorio de Viajes Escolares de Skuola.net, el 44 por ciento de los estudiantes italianos no participan ni siquiera en un viaje escolar corto con pernoctación fuera de casa durante todo el año escolar.
Pero analicemos más de cerca las razones que han transformado las excursiones escolares en un lujo.

Los costos son demasiado altos.

Los viajes, sobre todo los que duran varios días, pueden costar cientos de euros. Para muchas familias, este es un gasto difícil de afrontar, especialmente con la alta inflación y el estancamiento de los ingresos.

Desigualdades económicas entre territorios

La participación es menor en el sur y en las periferias urbanas. Las escuelas suelen evitar ofrecer viajes costosos para no excluir a parte de la clase.

Cuestiones organizativas y responsabilidades

En los últimos años, muchos profesores se han mostrado más reacios a acompañar a los alumnos debido a las responsabilidades legales y a la carga de trabajo adicional que no siempre se reconoce.

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Burocracia y limitaciones escolares

Permisos, seguros, normas de seguridad: organizar un viaje se ha vuelto más complejo que antes.

Comportamiento del estudiante

En algunos casos, las escuelas y los profesores se retiran por temor a problemas de disciplina durante los viajes.

Desvinculación del profesorado

Una de las razones por las que los directores abandonan las excursiones escolares es la falta de profesores dispuestos a acompañar a los alumnos. No reciben horas extras por este tipo de actividad y, al mismo tiempo, sus responsabilidades con los estudiantes se multiplican y se extienden las 24 horas del día, es decir, todo el día que pasan juntos.

Los chicos tenían poco deseo de estar juntos.

Un último aspecto, sin duda el más reciente en este cambio hacia las excursiones escolares, es el creciente desinterés de los niños por pasar tiempo juntos fuera del horario escolar. Desde esta perspectiva, una excursión con pernoctación es exigente e implica abandonar sus rutinas diarias de redes sociales o de pasar tiempo con su grupo habitual. Para los estudiantes, se convierte así en una pérdida de tiempo. El resultado: hasta hace unos años, las excursiones escolares involucraban al 75-80 por ciento de los estudiantes y, por lo tanto, eran la norma; ahora, menos de la mitad lo hacen, y las excursiones se han convertido en la excepción.

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