Remedios naturales y prevención para la dermatitis por frío

Cuando aparezca la primera picazón, no pierdas tiempo. Moja tus manos y pies en agua muy tibia con cinco o seis hojas de salvia. Alimentos útiles para la prevención incluyen zanahorias, espinacas y repollo.

remedios naturales para la dermatitis por frío
La dermatitis por frío (o reacción cutánea al frío) es una irritación cutánea provocada por la exposición al frío. El proceso inflamatorio que la caracteriza se debe principalmente a dos factores. Cuando las temperaturas son más bajas, la piel recibe menos nutrientes porque los vasos sanguíneos se contraen para conservar el calor. Además, en los meses fríos, el efecto beneficioso del sol es menor. La piel queda así expuesta al riesgo de sequedad y consiguiente irritación. Antes de utilizar medicamentos, cuando sea necesario y esté indicado por el método, especialmente para aquellos más expuestos, existen algunas sugerencias para prevenir la dermatitis por frío y también excelentes y efectivos remedios naturales (por ejemplo, salvia y leche natural).
 

Causa

Las causas más comunes de la dermatitis por frío son:
  • La bajada de las temperaturas, Especialmente en el caso de personas con piel muy sensible. En estos casos, se forman autoantígenos en la piel que a su vez estimulan la producción de histamina, la sustancia que causa la dermatitis por frío.
  • La humedad y el fuerte viento. Puede provocar sequedad en la piel que, si no se trata, puede progresar a dermatitis por frío.
  • Componente hereditario.
  • Mujeres: las más afectadas por la dermatitis por frío.
  • Estrés psicofísico: un estado continuo de estrés y la ansiedad pueden provocar los síntomas típicos de la dermatitis por frío.

Los síntomas

 Un síntoma característico de la dermatitis por frío es la sequedad extrema, con la piel reseca y áspera al tacto. La irritación suele ir acompañada de fisuras, pequeñas grietas dolorosas que aparecen principalmente donde la piel es menos elástica y está más expuesta a un estrés constante. La dermatitis por frío más común afecta las manos, pero la afección también puede afectar otras partes del cuerpo, como los pies. En las manos y piediComo síntoma adicional, pueden aparecer sabañones, irritaciones cutáneas típicas de los meses de invierno, que se presentan con enrojecimiento e hinchazón. La dermatitis por frío también puede estar asociada con descamación y picazón intensa.

Remedios naturales

En cuanto sientas picazón en las manos y los pies, probablemente estés experimentando los primeros síntomas de sabañones. Para prevenir su aparición, puedes recurrir a un sencillo remedio natural. Simplemente sumerge las zonas afectadas en un recipiente con agua tibia en la que hayas hervido previamente salvia . Cinco o seis hojas por litro de agua son suficientes. Además de sus conocidas propiedades aromáticas, esta planta proporciona un efecto calmante. Con tan solo diez minutos de tratamiento un par de veces por semana, o incluso a diario si es necesario, puedes detener la progresión de los sabañones.

Incluso las compresas de leche Ayudan a la piel en casos de dermatitis por frío. Simplemente empape un paño o servilleta limpia en leche y dé toques suaves en la zona afectada. Como alternativa, sumerja la zona afectada en un recipiente con leche durante al menos diez minutos. Obviamente, si no hay signos evidentes de mejoría, se deben aplicar pomadas antiinflamatorias específicas, siguiendo las indicaciones de su dermatólogo.

Prevención

Al igual que con otras afecciones de la piel, la prevención juega un papel clave en la dermatitis por frío, que puede tratarse con medidas simples.

  • Suavizar la piel

Es fundamental restaurar la película hidrolipídica, la capa protectora natural que recubre la piel y la protege de las agresiones externas. Debido a su fragilidad, esta barrera debe nutrirse para que pueda ejercer sus funciones defensivas. Para promover su restauración, son útiles los ungüentos a base de poligliceroles o polietilenglicoles. Estos polímeros atraen el agua hacia el estrato córneo, restaurando la suavidad perdida de la piel.

  • Tenga cuidado al lavar

El lavado excesivo puede deteriorar aún más la película hidrolipídica. Por lo tanto, durante los meses de invierno, es mejor reducir el número de lavados y optar por lavados rápidos, con agua tibia y limpiadores suaves. El uso de agua demasiado caliente y productos agresivos tiende a resecar aún más la piel, despojándola del exceso de lípidos. Después de la limpieza, se debe secar la piel meticulosamente, prestando especial atención a las zonas con arrugas, donde el agua tiende a acumularse, lo que no solo causa sequedad, sino que también se convierte en un hábitat ideal para hongos y bacterias.

  • Use ropa apropiada

La piel debe protegerse con ropa confeccionada con tejidos específicamente diseñados para resistir los efectos del frío. Se debe evitar la ropa sintética, ya que puede agravar la irritación.

  • Hidratar la piel

La piel también debe hidratarse desde el interior, bebiendo al menos dos litros de agua al día, posiblemente combinados con infusiones de hierbas y zumos frescos de frutas y verduras.

  • Cuidando tu alimentación

Los alimentos que consumimos a diario son un aliado vital para la salud de la piel. Si se cuida adecuadamente, una dieta diaria proporciona a la piel todos los nutrientes que necesita para defenderse de las agresiones externas, además de mantenerla tersa, radiante y hermosa. Entre las sustancias más beneficiosas para la piel se encuentra el betacaroteno. Presente en alimentos como zanahorias, espinacas y repollo, ayuda a mantener la elasticidad y el tono de la piel. Igualmente efectivas son la vitamina E y la vitamina C. La primera, abundante en zanahorias y espinacas, es útil para aliviar el enrojecimiento. La vitamina C, presente en grandes cantidades en cítricos, kiwis, repollo y brócoli, mantiene la elasticidad de las paredes de los vasos sanguíneos. La piña, por otro lado, es una valiosa fuente de bromelina, un importante antiinflamatorio natural. No debemos olvidar los flavonoides, sustancias capaces de mejorar la circulación en los vasos sanguíneos pequeños. Bayas como los arándanos, las moras, las grosellas y las frambuesas son ricas en ellos. Gracias a la presencia de grasas Omega 3 “buenas”, el pescado, especialmente el pescado azul, también es un alimento útil para favorecer la circulación.

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