Las almohadas no duran para siempre. Y periódicamente, dependiendo del material, las fundas y cómo las hayamos guardado, es necesario reemplazarlas.
Las señales que indican el momento adecuado son estas:
- Ha perdido forma o soporte.: si la almohada se aplasta o no recupera su forma original.
- Es grumoso o irregular.: El acolchado se ha desplazado y ya no sujeta bien la cabeza y el cuello.
- Te despiertas con dolor.Las molestias en el cuello, los hombros o los dolores de cabeza pueden indicar una falta de soporte.
- Alergias más comunesLos ácaros y el polvo se acumulan con el tiempo y pueden empeorar los síntomas respiratorios.
- Olor persistente: incluso después de lavarlo, si huele mal, es mejor reemplazarlo.
Además, existen dos pruebas alternativas que pueden indicarte si realmente es hora de comprar una almohada nueva.
Prueba 1
- Presiona fuerte el puño en el centro de la almohada
- Si el material no recupera su forma original, sino que permanece hundido o tarda mucho en recuperarse, significa que las fibras están agotadas y que la almohada debe reemplazarse.
Prueba 2
- Quita la funda de la almohada.
- Si observa halos amarillentos, significa que hay colonias de ácaros y residuos orgánicos.
- De nuevo, es hora de comprar una almohada nueva.
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