Por qué mirar el agua nos hace sentir bien

Se llama "efecto azul": nos sentimos relajados, de buen humor y libres de estrés y ansiedad. Mirar el mar y escuchar el sonido de las olas son pequeños gestos que producen un gran bienestar.

agua

En la playa o en la montaña. Entre las rocas, a orillas de un río o un lago. Mirar el agua nos hace sentir bien, aumenta nuestro bienestar físico y mental, e infunde serenidad. Pero ¿cuáles son las causas de los numerosos beneficios para la salud asociados a una simple mirada? ¿De dónde proviene lo que los expertos llaman el "efecto azul" del agua?

Efecto azul

El movimiento del agua, desde las olas del mar hasta el fluir de los ríos, en condiciones ambientales normales es regular, casi repetitivo. A esto se suma la fascinación que sentimos naturalmente ante espectáculos naturales relacionados con el agua. La combinación de ambos aspectos, a medio camino entre la imaginería artística y la psicología, da lugar al «efecto azul»: nos sentimos más tranquilos, relajados e inspirados por la contemplación.

La mente cerca del agua

La proximidad del agua induce la producción de sustancias químicas que generan emociones positivas, como serenidad, entusiasmo y paz. Cuando contemplamos la inmensidad del mar, incluso a lo lejos, y miramos al horizonte, nuestro cerebro produce moléculas de bienestar.

Vamos a tranquilizarnos

Uno de los estudios de campo más completos sobre la calma que produce la contemplación del agua data de 1984, cuando se publicó en la revista Environmental Psychology . Los científicos examinaron el estado de ánimo de pacientes hospitalizados y descubrieron que quienes contemplaban el agua estaban menos estresados ​​y se recuperaban más rápidamente. Un estudio de la Universidad de Exeter llegó a una conclusión similar: mediante resonancia magnética, monitorizaron la actividad cerebral de personas que observaban fijamente el mar, en lugar de paisajes urbanos, y descubrieron que estos últimos activaban las áreas del cerebro asociadas con la calma.

El color del mar y el ciclo sueño-vigilia

El color del mar suele coincidir con diversas tonalidades de azul. La exposición a las ondas electromagnéticas que producen el color azul ayuda a estabilizar, a cualquier edad, el ciclo hormonal y el ritmo de sueño-vigilia, incluso mejorando la calidad del sueño. Esto se conoce como la «mente azul», un estado psicológico similar a la meditación, caracterizado por una profunda sensación de calma , serenidad, armonía y paz interior.

Los sonidos de las olas

Las imágenes van acompañadas de sonidos, especialmente en el caso del mar, como las olas, las rompientes y el agua chocando contra las rocas. Un estudio publicado en el Journal of Environmental Psychology reveló que el sonido de las olas reduce los niveles de cortisol, la hormona relacionada con el estrés . Además, quienes pasan más tiempo caminando por la playa, las orillas de un lago o las riberas de un río experimentan una presión arterial más baja y un mejor estado de ánimo en comparación con quienes pasan sus días en la ciudad.

Relaciones humanas

El agua estimula las conexiones humanas, las interacciones sociales y previene la soledad . Es un entorno natural para practicar deportes (natación, vela, pesca, remo, esnórquel, etc.), incluso en grupo. También es un lugar que invita a compartir, recordar y entablar conversaciones amenas y distendidas. Todas estas actividades acuáticas tienen el poder de hacernos sentir mejor.

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