Giacomo tiene solo dos años y ha vivido en prisión toda su vida. Vive en una guardería en la prisión de Rebibbia, acompañado de su madre, una italiana de treinta años que, al igual que su marido, cumple condena por delitos menores. Los días de Giacomo son todos iguales, y siempre está solo. No tiene con quién jugar, hablar o pasar el tiempo, y su único contacto humano es con su madre y algunas salidas durante el día, cuando voluntarios de la asociación vienen a recogerlo. Juntos en Roma – Leda Colombini. Las guarderías, aunque se esfuerzan por equiparlas para evitar traumas a los niños, siguen dentro de las cárceles. También existen, aunque de forma esporádica, instituciones con custodia atenuada (ICAM) para madres detenidas: actualmente, solo hay cinco en Italia. Ante la triste y melancólica historia de Giacomo, persiste una pregunta, a la que nadie puede dar una respuesta definitiva: ¿Cómo saldrá este niño de la cárcel?
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