Uno de los desperdicios denunciados repetidamente por el gran experto Silvio Garattini es el de los multivitamínicos. Se venden en todas las farmacias en cantidades enormes, también porque sus campañas de marketing y publicidad se basan en... noticias falsas: No te enferman. El espejismo está endulzado en el envase con frases como "para fortalecer el sistema inmunitario", otra afirmación completamente infundada. En Europa, de media, una de cada cinco personas consume multivitamínicos, desperdiciando dinero, pero las investigaciones de campo solo confirman su inutilidad.
Los multivitamínicos, en particular, se consumen con la creencia de que pueden proteger contra enfermedades estacionales, como la gripe, la bronquitis e incluso enfermedades cardíacas, así como contra el riesgo de pérdida de memoria. Varios estudios estadounidenses, en los que participaron aproximadamente 6000 médicos y 450 personas durante un período de doce años, como señalaron el profesor Carlo Selmi, médico investigador en Reumatología e Inmunología Clínica de Humanitas, y la Dra. Manuela Pastore, dietista de Humanitas, han demostrado que la ingesta diaria de multivitamínicos no ofrece ningún beneficio en la prevención de este tipo de enfermedades. Investigadores de la Fundación Veronesi coinciden, no solo confirmando la inutilidad de los multivitamínicos, sino también destacando que algunos suplementos pueden ser perjudiciales para quienes no presentan deficiencias. Por ejemplo, el consumo de betacaroteno en personas que fuman tabaco o tienen exposición ocupacional al amianto puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón. Los suplementos de vitamina A pueden reducir la densidad mineral ósea, y las dosis altas pueden ser hepatotóxicas (causar daño hepático) o teratogénicas (causar daño fetal). La vitamina D, en dosis altas, puede aumentar el riesgo de hipercalcemia y cálculos renales. La cuestión es que, como señala el grupo de trabajo, hasta la fecha no existe evidencia sólida a largo plazo de los efectos beneficiosos de las vitaminas en una población sana. Lo mismo ocurre con algunas vitaminas, como la A, la D, la E y la K: son liposolubles, lo que significa que se transportan a las células a través de las grasas que circulan en la sangre. Si se acumulan en el hígado y el tejido adiposo, pueden causar daños. Esto contrasta con las vitaminas hidrosolubles, cuyo exceso, aunque causa una sobrecarga, puede eliminarse.
También existen ciertas patologías en las que los suplementos vitamínicos se vuelven peligrosos (por ejemplo, trastornos renales y hepáticos), y algunas de sus sustancias pueden interactuar con los medicamentos, volviéndolos ineficaces y tóxicos. En Francia, la reconocida viróloga Océane Sorel ha encabezado una campaña para desmentir los falsos mitos en torno al uso de multivitamínicos, señalando que todo lo que estos productos ofrecen, tanto en teoría como en la práctica, se encuentra normalmente en los alimentos. Los únicos casos excepcionales en los que se pueden solicitar y considerar útiles los multivitamínicos son aquellos recetados por un médico, como durante el embarazo o en el caso de personas mayores que siguen una dieta específica.
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