La maternidad (y la paternidad) cambian el cerebro

Las mujeres son más empáticas y sensibles a las señales de sus bebés. Los hombres se vuelven más eficaces en su rol parental. Y los niveles de testosterona disminuyen en ambos casos.

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La naturaleza moldea los cuerpos de hombres y mujeres para adaptarse a nuevas condiciones. Esto también ocurre durante la maternidad, cuando... madres Ven cambios estructurales en el cerebro que los hacen mejor preparados para la nueva etapa de la vida.

En particular, varios estudios neurológicos demuestran que en las madres primerizas, durante el embarazo y hasta después del parto, la conectividad aumenta en las áreas del cerebro asociadas con la empatía, la capacidad de construir relaciones humanas y la memoria. La amígdala, vinculada a las emociones, y la corteza prefrontal, crucial para la regulación emocional, están más activas. Esto prepara mejor a las mujeres para afrontar la primera y muy delicada fase de la maternidad, cuando el bebé llora con frecuencia y tiene una gran necesidad del calor y el cuidado de la madre. Una madre con estos cambios cerebrales tiende a ser más sensible a todas las señales que puedan provenir de... recién nacido.

Los cambios en el cerebro de la mujer durante el embarazo han sido confirmados a lo largo de los años por varios estudios científicos. El avance más reciente se refiere a los padres: ellos también parecen verse afectados por ciertos cambios, como lo demuestra, por ejemplo, un estudio realizado por un grupo de investigadores del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, publicado en Corteza cerebralHombres, la novedad es que, al convertirse en padres, experimentan una reducción de la materia gris, especialmente la que forma la corteza cerebral, que puede alcanzar hasta el 2 % de la superficie total. Esto permite que el cerebro procese la información con mayor eficiencia, lo suficiente como para desarrollar un sentido de pertenencia al rol y las responsabilidades paternales, lo que proporciona una mejor base para conectar con su hijo.

Finalmente, madres y padres comparten dos aspectos de los cambios cerebrales con la llegada de un hijo. El primero son los cambios hormonales, con una disminución de la testosterona. Los científicos lo explican por la necesidad natural de las madres y los padres de mantener un alto nivel de atención hacia el bebé. familiaSin dejarse llevar excesivamente por escapes e impulsos, incluso sexuales. El segundo aspecto se refiere a la duración de los cambios cerebrales: se trata, sin embargo, de un fenómeno transitorio, destinado a disminuir con el tiempo, cuando mujeres y hombres puedan retomar sus vidas normales.

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