Uno de los puntos cardinales, quizás el más importante, del pontificado del Papa Francisco estuvo representado por la convicción de que en el centro del mensaje cristiano está la misericordia, a la que el pastor "venido de los confines de la tierra" dedicó un Jubileo extraordinario (2015-2016) y continuas referencias a lo largo de su misión al frente de la Iglesia.
Pero ¿qué es la misericordia? ¿Cómo debe expresarse? ¿Y por qué está tan estrechamente vinculada a la lucha contra el desperdicio (tanto de bienes materiales como inmateriales) y a la sostenibilidad?
Fue el mismo Papa Francisco, en una hermosa Exhortación Apostólica titulada 'Gaudete et exultate' y se centró en el tema de la santidad en el mundo contemporáneo (todos podemos ser santos en la tierra...), para definir claramente el alcance de la misericordia. Con su doble significado.
El primero: dar, que luego (casi) siempre significa recibir; ayudar, sin avaricia, sin hacer demasiadas preguntas, pero con entusiasmo y con generosidadServir a los demás, donde el primer paso para estar disponibles para nuestro prójimo, en todas partes, desde la familia hasta los hombres y mujeres que han quedado atrapados en el círculo oscuro de los Últimos, es reconocerlos y así vencer el virus de nuestra indiferencia. El segundo significado de la misericordia, sin embargo, en las palabras tan efectivas del resumen del Papa Francisco, se refiere a la capacidad de... perdonare y comprender. Dos verbos muy sencillos de pronunciar en esencia, pero muy complicados de vivir, sobre todo si permanecemos atrapados en el dolor de una herida que no podemos sanar. Una ofensa, una traiciónUna tragedia. Somos humanos, y perdonar y comprender no son decisiones fáciles. Pero son decisiones necesarias, incluso indispensables, como hemos escrito varias veces en este sitio.
Acerca del sitio web Non sprecare y nuestra comunidad, la relación entre la misericordia y la sostenibilidad, tal como la entendemos en nuestra manifiesto editorialEs realmente muy difícil. No podemos sentirnos en paz con nuestras conciencias, hombres y mujeres maduros y responsables, sin contribuir, cada uno en la medida de sus posibilidades, a objetivos cruciales para intentar restablecer el orden en un mundo tan trastornado e injusto. Eliminar el hambre, combatir... pobreza, permitir a todos, en todas partes, un acceso igualitario y efectivo a la educación: sigan adelante con los 17 puntos de la Agenda 2030 de la ONU y verán que los dos aspectos centrales de la misericordia (dar-ayudar y perdonar-comprender) Representan el combustible más poderoso para nuestra apuesta por un mundo más sostenible.
El mito desmentido: cómo la falsa sostenibilidad ha hecho al mundo más injustode Antonio Galdo (Codice Edizioni): si quieres leer el libro haga clic aquí
Finalmente, permítanme decir unas palabras sobre el Papa Francisco. Cada uno, cristiano o no, miembro del Pueblo de Dios o agnóstico, es libre de evaluar sus acciones y su pontificado como mejor le parezca, y en cualquier caso, la historia decidirá en última instancia este interludio en el camino secular de la Iglesia. Pero por mi parte, no tengo dudas y quiero compartir mi certeza con ustedes: este fue un gran Papa.
Francisco, recordarlo se ha vuelto casi retórico, ha dejado una huella imborrable en la Iglesia, y lo hizo también gracias al inicio de su pontificado, inspirado precisamente por la misericordia. Fue un papa que, hablando del desperdicio, dijo clara y contundentemente: «Quien desperdicia la comida es un ladrón, porque la roba de la mesa de los pobres». Una frase que, por sí sola, si se entendiera con toda su fuerza, sería capaz de eliminar el escándalo del desperdicio de alimentos en el mundo. Es un papa que ha luchado abiertamente, más allá de su dulce y afable sonrisa y sus arrebatos de ira, contra los abusos de esa parte de la Iglesia y del clero —desafortunadamente, somos humanos, y ellos también lo son— que está gravemente infectada. Es un papa que ha cultivado el valor de... memoriaRecordando constantemente a los numerosos mártires cristianos en todo el mundo, cuyo número sigue creciendo. Este es un Papa que, como pastor, enseñó a su rebaño la esencia de las Bienaventuranzas, una de las páginas más conmovedoras del Evangelio, no solo en el cielo, sino ya en la tierra, derribando tantos paradigmas que contaminan nuestros corazones y nuestras acciones.
Un cambio de paradigma que se aplica a todos: no reconocer la tragedia de la pobreza, la marginación, la exclusión y el impacto de los demás, dondequiera que estén. Es la palabra de las Bienaventuranzas la que nos recuerda, clara y con fuerza, que los últimos serán los primeros.
Todos podemos ser misericordiosos, y si lo logramos como cristianos, habremos dado un paso decisivo en nuestro camino. Serán pocos, muy pocos, los que no podrán acceder a la misericordia divina, la de Dios: entre ellos se encuentran hombres de la Iglesia y, en general, quienes ejercen el ministerio, culpables de abusos sexuales, casi siempre de menores. A ellos, el Papa Francisco, consciente que la pedofilia se ha convertido en el mal absoluto para las comunidades cristianas de todo el mundo, Capaz de poner en riesgo la supervivencia misma de la Iglesia, dedicó un mensaje explícito y muy severo: «Convertíos, entregaos a la justicia humana y preparaos para la justicia».
¡Divino! Y en ese momento Dios también será misericordioso con ellos.