Fascitis necrosante: causas, síntomas y tratamientos

Una infección bacteriana también conocida como "carnívora". La única prevención es limpiar y desinfectar las heridas, incluso las pequeñas.

Fascitis necrosante: causas, síntomas y tratamientos

La fascitis necrosante Se trata de una infección bacteriana poco frecuente, para la cual existen tratamientos adecuados, pero el diagnóstico precoz es crucial para evitar consecuencias peligrosas. Esta enfermedad se origina en lesiones cutáneas muy profundas, pero causas específicas pueden aumentar los factores de riesgo. En el 80 % de los casos, las extremidades inferiores se ven afectadas y la enfermedad no es transmisible de persona a persona. En la literatura científica anglosajona, se la conoce como enfermedad carnívora, ya que las bacterias liberan toxinas capaces de devorar trozos de piel y músculo.

Causa

Las causas de la fascitis necrotizante incluyen:

  • Diabetes y enfermedades circulatorias periféricas
  • Cirrosis hepática
  • Condiciones inmunodeprimidas
  • Nefropatía
  • Edad avanzada

Cómo tomarlo

Entre las formas más comunes en que se puede contraer la fascitis necrosante se encuentran:

  • Cortes y arañazos
  • Picaduras de insectos y heridas por picaduras
  • heridas quirúrgicas
  • quemaduras

Los síntomas

Los síntomas no siempre aparecen al inicio de la enfermedad. Los más significativos son:

  • Lesiones cutáneas que con el tiempo se vuelven más grandes y de color rojo azulado.
  • Enrojecimiento e hinchazón en la piel.
  • Dolor en la zona afectada por la fascitis necrosante
  • Fiebre y otros síntomas parecidos a los de la gripe
  • A medida que la enfermedad progresa, los síntomas pueden incluir ampollas, úlceras, formación de pus y aparición de sangre.

diagnóstico

Aunque no existe una prueba diagnóstica específica, la fascitis necrosante se puede diagnosticar con una prueba muy eficaz llamada Puntuación L-Rinec. Un simple análisis de sangre es todo lo que se necesita Esto se puede realizar en cualquier sala de urgencias. Estudios más exhaustivos incluyen una biopsia del tejido dañado para evaluar la gravedad de la enfermedad, una resonancia magnética, una tomografía computarizada y una ecografía de la zona afectada.

Tratamientos

El tratamiento de la fascitis necrosante es quirúrgico y, cuanto antes se inicie, mejor será el pronóstico. Tras la cirugía, se inicia la terapia con antibióticos.

Prevención

La única forma posible, aunque no trivial, de prevención consiste en qué hacer en caso de heridas, incluso pequeñas y marginales. Limpiando a fondo el tejido cutáneo dañado, desinfectándolo con cuidado y cubriéndola bien con un apósito estéril, que deberá cambiarse periódicamente hasta su completa curación.

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