Cambiar una prenda de ropa parece sencillo ("Quiero otra talla"), pero para las tiendas es una de las operaciones más caras y complicadas de gestionar, lo que lleva a los minoristas a desincentivar los cambios.
Las dificultades surgen de la combinación de varios factores:
- Márgenes bajosMuchos artículos tienen márgenes de beneficio bajos. Las devoluciones o los cambios generan costes de gestión adicionales.
- Las tallas no están muy estandarizadas.Una talla M de una marca puede equivaler a una S o una L de otra. Esto aumenta considerablemente el tipo de cambio.
- EstacionalidadLa ropa se deprecia rápidamente. Si una prenda se devuelve tarde, puede que ya no merezca la pena venderla a precio completo.
- Logística compleja: El producto debe ser devuelto, revisado, registrado, vuelto a poner en stock y redistribuido. N
- Condiciones de la cabezaEs importante comprobar que no haya sido usado, lavado ni dañado. Incluso pequeñas marcas pueden hacer que no se pueda vender.
- Fraude y abusoAlgunas personas compran ropa para usarla una sola vez y devolverla ("wardrobing"). Por eso, muchas tiendas están endureciendo sus procedimientos.
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