Cómo afrontar un mal día

La "postura defensiva": No te enfrentes a la sucesión de contratiempos. Más bien, déjalos pasar, porque pasarán tan rápido como llegaron.

Mal día, cómo afrontarlo

El mal día empieza en la ducha. Justo el tiempo justo para enjabonarse y, ¡zas!, desaparece el agua caliente, dejándote enjuagarte rápidamente y salir. El primer placer de la mañana se acaba y empiezan una serie de pequeñas torturas. El coche no arranca, la batería está muerta, y solo tienes que llevarlo al electricista. La primera cita del día, también la más importante, se pospone. Mientras tanto, llueven malas noticias, no especialmente importantes, pero lo justo para ponerte de mal humor. Y para hacerte pensar, en tonos exageradamente apocalípticos: "Mejor me quedo en la cama hoy", "¿Quién me tiene vigilado?", "¿Qué he hecho para que me torturen?".

Cuando llega un mal día, no se anda con rodeos. El cuerpo habla, enviando señales y advirtiéndonos de que nada va bien: hay cansancio, apatía, aburrimiento, apatíaIncluso te falta energía para rebelarte. Mejor aún, porque con un mal día, los remedios pueden ser incluso peores que la enfermedad. Y aquí viene el primer antídoto: tomar un “postura de guardabarros”El objeto conocido por todos en el mundo náutico por su capacidad para amortiguar golpes, absorber impactos, prevenir daños y arañazos, y actuar como amortiguador. La "postura de defensa" no es pasiva; simplemente significa no tentar a la mala suerte, no iniciar una batalla perdida, no sentirse obligado a contraatacar. Hay momentos en los que hay que saber cómo afrontarlos, y las pequeñas señales son las que anuncian su llegada: solo queda amortiguar, minimizar y cubrir la secuencia de inconvenientes con un velo de bienestar. ironía.

Resignaos y no malgastéis tiempo, energía y salud: un mal día no se arregla con magia, quejarComo siempre, es completamente inútil. Mejor distraerse con alguna distracción, barajar la mesa de los hábitos, posponer plazos que no sean urgentes, tomar medidas con mala suerte jugando con el factor tiempo y alargándolo. Sin forzarlo. ¿Alguna vez has experimentado que un avión te deje varado por overbooking o un fallo técnico? La mala suerte ha llamado a tu puerta, pobre de ti si la desafías iniciando el... Camino de la Cruz De un cambio de planes, buscando un vuelo alternativo, o incluso otro medio de transporte (de avión a tren). Siga las instrucciones de la aerolínea causante del desastre con pasividad lúcida y no busque más problemas.

La etimología puede darte una pequeña ayuda, y ten en cuenta que el adjetivo “storto” proviene del latín Tortugas, participio pasado del verbo torqueque significa torcer, girar, doblar, contorsionarHay un piloto automático en un mal día que te lleva por mal camino. Solo tienes que darle tiempo para que complete su curso, minimizando el daño y sabiendo que no has terminado en el caos, sino que simplemente estás navegando por una zona turbulenta de desorden acumulado. Y un mal día tiene una gran ventaja: desaparece tan rápido como apareció.

Lea también:

¿Quieres ver una selección de nuestras novedades?