En verano, es fácil excederse con las bebidas gaseosas: son refrescantes, dulces y quitan la sed a corto plazo, pero pueden convertirse en una molestia (azúcar, cafeína en algunas, hinchazón y la sed que regresa). El objetivo no es eliminarlas por completo, sino controlarlas mejor sin sentir que estás a dieta.
- Empieza siempre por el agua. Cuando hace calor, el cuerpo necesita líquidos, pero a menudo, por costumbre, se recurre a las bebidas gaseosas. Prueba a beber agua fría primero (incluso muy fría o con hielo). Si después de 10-15 minutos sigues con ganas de beber, entonces es una decisión consciente, no solo sed. En ese caso, puedes alternar una bebida gaseosa por cada dos vasos de agua, o elegir opciones menos azucaradas (como agua con gas y limón o té helado sin azúcar). Con el tiempo, tu paladar se acostumbrará a los sabores menos dulces.
- Otro truco sencillo es No siempre los tienes a mano.Si están en casa o en tu mochila, se convierten en la opción automática. Si tienes que decidir si tomarlas, el consumo disminuye automáticamente.
- También tenga cuidado con el lado de “falso calmante de la sed”: gas y azúcar en grandes dosis Pueden proporcionar un alivio temporal, pero luego pueden aumentar la sensación de sed o hinchazón. Por eso, es útil tener alternativas sencillas para el verano, como agua con sabor (menta, limón, pepino) o infusiones frías.
- Recuerda que el verano es la temporada de mayor abundancia de fruta. Así que, antes de recurrir a los refrescos, ¿por qué no optar por zumos naturales, batidos y bebidas centrifugadas? Mientras tanto, ¡anímate a probarlos!
- Finalmente, ayuda mucho No elimines por completo las bebidas carbonatadas.Si te los prohíbes, tiendes a desearlos más. Es mejor una regla flexible, como por ejemplo: un refresco al día, y no más.
El principal problema de las bebidas carbonatadas es el azúcar (en las versiones azucaradas). Una lata puede contener hasta 7-10 cucharaditas de azúcar: con el tiempo esto aumenta el riesgo de aumento de peso, picos de azúcar en sangre y, si el hábito es diario, incluso mayor probabilidad de desarrollar Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.
Otro efecto muy común se refiere a: dientesLas bebidas carbonatadas son ácidas (incluso las que dicen "sin azúcar"), y esta acidez puede promovererosión del esmalte, lo que hace que los dientes sean más sensibles y más propensos a las caries.
Luego está el efecto en el estómago: Natural puede causar hinchazón, eructos y sensación de plenitud, que en algunas personas empeora especialmente cuando hace calor o cuando beben rápidamente.
Las versiones con cafeína (cola y similares) también pueden tener un efecto estimulante que, si se toma por la tarde o por la noche, puede perturbar el dormir y aumentar la sensación de nerviosismo.
Finalmente, incluso las bebidas “cero” no son neutrales: no tienen azúcar, pero mantienen acidez y edulcorantes, que sin embargo pueden influir en los hábitos alimenticios y el gusto (acostumbran el paladar a un dulzor intenso).
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