Cómo afrontar el acoso escolar

No cedas a las provocaciones. Crea alianzas en la escuela. Busca alternativas a internet en casa. Y redescubre el lenguaje de la amabilidad.

Cómo afrontar el bullying, el cyberbullying, el papel de los padres y las escuelas

El acoso escolar es un fenómeno masivo que afecta aproximadamente al 20 % de la población menor de 11 años y al 22,3 % de los estudiantes de secundaria. El acoso se arraiga en las profundidades de internet, se propaga en las escuelas y se manifiesta en las relaciones de los adolescentes. A menudo, se les deja solos con sus grupos de amigos. Combatir el acoso escolar implica trabajar en múltiples frentes: en la escuela, colaborando con el profesorado y otras familias; en casa, buscando... Ofrecer alternativas a la navegación en línea; en el sistema de relaciones, ampliándolas también para dar espacio a nuevos intereses, nuevas curiosidades, que ayuden a destilar la cultura de la tolerancia y pazienza.

Cómo reconocer el acoso escolar

Para combatir el acoso escolar, es necesario comprender que se manifiesta de diferentes maneras. Y no existe una única solución para todos.

  • Acoso físico:empujar, golpear, dañar la propiedad personal.
  • Acoso verbal:insultos, amenazas, burlas.
  • Acoso social: exclusión, difusión de rumores falsos, aislamiento.
  • Acoso en línea (ciberacoso):insultos, amenazas o acoso a través de redes sociales, chat u otras plataformas digitales.

En muchos casos, el acoso es una forma de escalada: comienza con palabras e incluso insultos, y luego escala al abuso físico. El objetivo siempre es excluir a la persona acosada, marginarla, lo cual debe abordarse con contramedidas adecuadas.

No aceptes la provocación

La primera regla para detener el acoso escolar no es un gesto de defensa ni de rendición. Pero no responder a la provocación, sobre todo si surge en el entorno escolar, es la única manera de evitar reacciones en cadena. Quienes acosan... No respondan a la provocación, no se dejen atrapar por ella. rancore, no significa volverse pasivo.

Hablemos de ello en casa y en la escuela.

Las escuelas se basan en una alianza triangular entre familias, estudiantes y docentes. El acoso escolar es una oportunidad para fortalecer esta alianza. Quienes sufren violencia, incluso en la etapa inicial, deben hablar con los docentes y sus familias. En este caso, el objetivo tampoco es una confrontación directa, sino más bien un muro que aísle a los acosadores y los convenza de que su juego ya ha terminado. Obviamente, la alianza triangular requiere que los padres que no acuden a la escuela amenacen a los docentes cuando su hijo ha tenido un encuentro sexual. mala nota.

Tenga cuidado en Internet

Incluso internet, el espacio virtual donde un adolescente pasa un promedio de cuatro horas al día, es un canal privilegiado para el acoso. Cada 36 horas, alguien es víctima de acoso o acoso en línea. El principal canal para el tráfico de drogas es internet: actualmente existen 4,2 millones de sitios web en todo el mundo donde se pueden comprar pastillas de éxtasis. Garantía total. precios bajísimos y bajos costos.

Alternativas a la web

Para combatir el acoso y alejar a los jóvenes de las trampas que circulan en línea, es importante ofrecer alternativas, curiosidades y actividades a la navegación compulsiva. Hay muchas maneras de... Protéjase de los riesgos de InternetY no dejen a los niños solos, enredados y hundidos en el pantano de internet. Depende de los padres y amigos elegir las más fáciles de practicar: también sirve para sacar a las posibles víctimas del acoso de la prisión del... soledad.

El poder de la empatía

Empatía Es un arma muy poderosa para combatir el acoso. Confía en su fuerza y ​​trata de penetrar las necesidades y el alma de los demás, incluso de quienes intentan ofendernos. La empatía une, mientras que el acoso separa. Crea relaciones, las que el acoso destruye. Aligera la vida, mientras que el acoso la hace más pesada.

El valor de las palabras

Finalmente, Nosotros los adultos tenemos el deber de devolver el significado a las palabras.Dignidad para el lenguaje. Si somos los primeros en intimidar con palabras, con insultos, con agresiones verbales, si somos los maestros de esta denigración en los programas de televisión, ¿cómo podemos quejarnos de los dramáticos datos sobre el acoso juvenil? Redescubramos palabras sencillas pero contundentes: gracias, por favor, lo siento. Y redescubramos valores como... amistad y respeto.

Diferencias entre el bullying y el cyberbullying

Las intenciones son las mismas, pero el acoso y el ciberacoso presentan aspectos muy diferentes. El desequilibrio de poder, en el caso del acoso, depende de factores físicos y psicológicos; en el caso del ciberacoso, del uso de la tecnología y el anonimato. Además, con internet, es crucial repetir el acto violento, haciéndolo más efectivo en cualquier lugar y a cualquier hora del día. Finalmente, en el caso del acoso, quienes guardan silencio alimentan el fenómeno; en el ciberacoso, es al contrario: el ciberacosador busca «me gusta» y que se comparta, por lo tanto, respuestas y participación. Ignorarlo es una forma de derrotarlo.

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