Un fantasma acecha nuestros carritos de compra cuando vamos a cualquier supermercado, o incluso a muchas tiendas minoristas: el biocomprador. En la caja, el dependiente de Conad, Coop, Esselunga, Carrefour o Auchan siempre nos recibe con la misma pregunta: "¿Bolsa?". Y con bolsa, se refieren al biocomprador, una bolsa que ha sustituido a las bolsas de plástico tradicionales y contaminantes. Pero no sin algunos problemas por resolver.
- Las bolsas de compras orgánicas no son gratuitas y pueden costar entre 5 y 20 centavos. El precio aparece en el recibo, junto con los productos comprados, y varía según las características, el peso y el tamaño de la bolsa.
- Los costos industriales de estos productos no pueden subestimarse, pero quizás al menos las grandes superficies minoristas podrían esforzarse por contener el gasto adicional que recae sobre los consumidores. Además, sería una estrategia de marketing inteligente.
- De hecho, si consideramos el precio más alto, 20 céntimos, y compramos dos veces por semana con una sola bolsa de bioplástico, el coste total anual ronda los 20 euros. Pero los consumidores casi nunca consiguen arreglárselas con una sola bolsa de bioplástico para todas sus compras.
- Otro problema se refiere a la eliminación de las bolsas de compra biodegradables. Poca gente entiende que, al no ser de plástico, este material no debe desecharse en contenedores de plástico. Las bolsas de plástico biodegradables y compostables deben desecharse en el contenedor de residuos orgánicos y luego enviarse al compostaje industrial junto con los residuos orgánicos.
- Para garantizar una correcta eliminación de las bolsas de compra biodegradables, quizá sería útil que las empresas del sector, en colaboración con las empresas de recogida y reutilización de residuos, informaran exhaustivamente a los ciudadanos sobre sus características específicas y dónde se desecharán una vez que hayan finalizado su vida útil.
- Las bolsas de compra biodegradables son biodegradables, pero el tiempo y los métodos pueden variar considerablemente: algunas requieren una enzima para descomponerse, otras altas temperaturas o incluso grandes dosis de agua. Estas medidas no son precisamente beneficiosas para el medio ambiente ni para la lucha contra la contaminación. Sin embargo, la norma europea EN 13432 garantiza que los productos compostables son totalmente compatibles con los ciclos de tratamiento de las plantas de gestión anaeróbica y compostaje.
- La ley italiana exige que solo se vendan bolsas compostables de un solo uso que cumplan con la norma EN 13432, pero lamentablemente en el mercado se encuentran muchas de estas bolsas que no cumplen con la normativa, dañando toda la cadena industrial y de distribución de los bioplásticos y contribuyendo a empeorar las condiciones ambientales.
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