Su jornada laboral empieza al mediodía y termina a la medianoche, doce horas seguidas, sin parar, vendiendo periódicos. Ali Akbar es conocido no solo en París, la ciudad donde vive y trabaja, sino en toda Francia, ya que es el último repartidor de periódicos en activo en un país europeo y, a pesar de su edad, no da señales de jubilarse.
Nació Ali Akbar en 1954 en Rawalpindi, PakistánCriado en una familia numerosa y muy pobre (ocho hermanos, dos de los cuales murieron en la infancia), abandonó su ciudad natal de joven para intentar encontrar trabajo y enviar dinero a su familia. Tras experiencias como marinero y lavaplatos, y un largo viaje por varios países, llegó a París en los años 70, cuando Empezó a vender periódicos en la calle en Barrio latino (Saint-Germain-des-Prés y alrededores), antaño un centro de estudiantes universitarios e intelectuales. Inicialmente, vendía ejemplares de revistas satíricas como Haraquiri e Charlie Hebdo, gracias a un encuentro afortunado con otro vendedor, y luego también periódicos como Le Monde e Libération.
En los barrios de París donde se dedica a vender periódicos en las calles, Ali es muy conocido, también por su amabilidad, hasta el punto que decidió contarlo todo en un libro autobiográfico titulado <
Foto de portada de GUILLAUME BAPTISTE/AFP vía Getty Images
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