Cuanto más tengo, más feliz soyEl error comienza con esta falsa ecuación: poseer objetos, acumularlos en exceso, no garantiza la felicidad. De hecho, en la búsqueda obsesiva de algo más, corremos el riesgo de ser infelices. Y si no hay fin a la búsqueda de cosas, entonces la felicidad se vuelve inalcanzable.
Pérdida de identidadAcumular objetos es un intento de construir la propia identidad, especialmente en el caso de los adolescentes, los más susceptibles al atractivo de las marcas. Buscan, precisamente, darse un rostro. Pero dado que el consumo exige la constante creación de nuevas ofertas, el riesgo reside en perseguir objetos nuevos sin cesar y, por lo tanto, no definir jamás una identidad.
Fin del deseoEl deseo siempre surge de la carencia. Si sientes que lo tienes todo, el deseo se desvanece. Muere antes incluso de manifestarse. Y sin deseo, la creatividad ni siquiera madura.
Fin de la creatividadSi la carencia produce deseo, es el deseo el que estimula la creatividad. Descubrir, inventar, progresar, crecer. Se rompe toda una cadena con...tener demasiado”, y surge una sensación de frustración entre lo mucho que poseemos y lo poco, o nada, que soñamos. O incluso imaginamos.
La ciencia de la psicología a través de algunos estudios, explicó el fenómeno deadaptación hedónicaTras una mejora material o una adquisición deseada, el placer inicial tiende a disminuir, y lo que antes era extraordinario se vuelve normal. En otras palabras, nuestras expectativas aumentan a la par que nuestras posesiones.
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