Monticchiello: el pueblo toscano que derrotó al turismo excesivo

Monticchiello, una pedanía de Pienza en el Valle de Orcia, ha construido un modelo anti-turismo: regulaciones de acceso y alojamiento, conservación del territorio, protección de los comercios y una comunidad comprometida gracias al Teatro Povero.

Camino rural entre cipreses en las colinas de Val d'Orcia, Monticchiello (Siena)

María, de 45 años, produce aceite de oliva orgánico en pequeñas parcelas en la zona de Monticchiello y lo vende en una pequeña tienda de productos locales en la plaza principal del pueblo. Mientras que todas las ciudades de la Toscana, desde las ciudades con arte hasta los pueblos, se ven desbordadas por el turismo de masas, lo que causa graves dificultades a los residentes locales, en Monticchiello, una aldea de Pienza en el Valle de Orcia, Toscana, un modelo turístico parece estar funcionando, permitiendo preservar el pueblo sin perturbarlo ni sacrificar las oportunidades que ofrece la llegada de turistas durante todo el año. María es un símbolo de este modelo, como también describe en los espectáculos que realiza en el Teatro Povero de la pequeña ciudad toscana.

La primera pieza de este modelo está representada por las decisiones fundamentales tomadas sobre el territorio por la administración municipal: No hay grandes hoteles de cinco estrellas, pero solo pequeños establecimientos, empezando por agroturismos, restaurantes y trattorias reservadas a operadores locales y no a inversores externos; autobuses turísticos que permanecen fuera del pueblo, accesibles solo para peatones o residentes; y estacionamiento limitado. La suma de estas medidas desalienta la llegada del turismo de fuga a Monticchiello, generalmente devastador para el delicado equilibrio de la belleza natural. Pueblos italianos.

El segundo punto es la protección del territorio, que, entre otras cosas, dado que el Valle de Orcia es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ya tiene una cobertura internacional, más que local: los nuevos permisos de construcción son muy restrictivos (y se centran en proyectos de "restauración conservadora" y renovación); las ampliaciones son mínimas y están bien motivadas (para las necesidades de los residentes, no para crear alojamientos turísticos); consumo cero de tierra (las casas rurales se pueden renovar, pero no construir desde cero); y protección del paisaje agrícola de la zona.

En tercer lugar, el comercio local no se ve afectado por el turismo, por lo que existe una sólida protección para las tiendas que venden productos verdaderamente locales, no los típicos souvenirs baratos, y para los artesanos locales, en detrimento de las cadenas comerciales o los típicos outlets de aeropuerto. Por último, las licencias de Airbnb son muy escasas, lo que impide que los apartamentos se exploten con fines turísticos.

Todo el sistema contra el turismo excesivo depende de la intensa participación de la comunidad local. A lo largo del año, el Teatro Povero presenta representaciones en las que los propios residentes son los protagonistas, interpretando textos que abordan los problemas del pueblo y sus posibles soluciones. Estas representaciones orientan las decisiones de la administración municipal.

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